Entradas

Proyección

Ya no me conozco si es que alguna vez me conocí hace tiempo que sé que hay algo roto dentro de mi no logro hacerle foco para entender que fue lo que rompí quizás si pudiese saber que sucedió repararía lo que aúlla en mí el diagnostico de todo loco probé viendo si era así pero no acerté ni fue cercano el pronóstico que di tantos remedios busqué en vano si la cura saldrá de mi

Una esfera de desamor

Una esfera de desamor En mis ojos hoy nada florece Quiero ir a buscarlo Pero el miedo es me detiene Me resguardo en ilusión E imagino un futuro con más "que nos lleve el viento" La fantasia no funciona El vacío queda Y mientras tanto tiemblo sola No sé si el frio es porque me alejé yo O porque aquello que anhelo está tan lejos Cuando los días pasan, Mas crudo es mi desayuno Creo distracciones para olvidar mis problemas Invento coincidencias como solución Hasta en los astros busqué motivos Solo encuentro locura en mi esferza de desamor

Me lleva, me lleva

Entregaste tu corazón. Diste más de lo que eras capaz, por alguien que lo merecía. Te desilusionaste. Al intentar levantarte, notaste que tu corazón de polvo no podía soportar ni tu propio peso. Te quedaste largo tiempo bajo tierra, agua, nubes y confusión. Recuperaste fuerza. Volviste a apostar por lo mismo. Te corre la boca, el cuerpo, la mirada. Te aplasta de nuevo. Una y otra vez se repite una secuencia. Te preguntas si sos débil por seguir cayendo. Cuestionas que estás haciendo mal. Que fácil sería dejar de entregarse. De esa manera no caerías más. Ves como todos a tu alrededor renuncian a apoyar lo que creen correcto. Todos renuncian, nadie lucha. Seguís. Te llaman débil. Te sentís débil. En el fondo, todos saben bien que débil es el que dejó de persistir. Mientras se ríen de tus sentimientos, piensan con admiración que deberían estar haciendo lo mismo. Vos vas a seguir levantándote hasta que nadie te derrumbe. En ese preciso momento comprenderás que no dejar el cuerpo y alma por...

La perdicion

Sé que no se merece lo que siento por él. Su mirada lo hizo todo. Sé que pierdo más de lo que gano. Si pierdo por él, no está derrochado. Sé que me brindo a él, como una tonta, sin pensar "¿Y qué a cambio?". Las esperanzas en mi no se desligaron todavia. Si pierdo mi orgullo, me importa una mierda. Si mi autoestima se funde en el pavimento, me importa una mierda. Si vuelvo día a día con el pecho vacío, me importa una mierda. Es más fuerte que un tornado derrivando casas. Es más grande que el ego de un político. Es más intenso que nuestros cinco sentidos. Que me lleve y haga de mi lo que quiera.

Si no suena real

Decime si no suena real. Es tan real que si lo retengo se me escapa. Tus ojos resultaron ser las puertas que buscaba. Un universo de despertar sentí cuando me viste. El aire y la asfixia a la vez me transmitiste. Si cierro los ojos no existe la distancia. Estamos atados y nada nos separa. Aunque quiera, es empujar la fuerza que me lleva lentamente, es remar a contracorriente. Inevitablemente si lo que quiero es irme el puente se desarma en mis pies. En el punto de partida me encuentro otra vez. Ya no decido lo que hacer. Sin salida me tenés.

Avasallante

Mi eje está corrido. Veo todo desbalanceado. Tras soñar un beso suyo la realidad es desabrida. No quiero abrir los ojos si no me hace compañía. Encontré mi locura. Es como una pieza lejana. Mi corazón la llama. El magnetismo va más allá. No hay palabras que lo logren explicar. Se siente con tanta contradicción. El despertar y simplemente saber. La llegada de un mensaje diciendo que lo voy a ver. El temblor repentino que me dice donde está. Un pensamiento compartido que estalla sin los sentidos. No entiendo como el mundo no explotó y sigue erguido.

Un laberinto armé

Consumí en mis uñas la ansiedad que me agujereaba. Un jinete galopaba con fervor sobre mi pecho. No eran nubes, era el cielo en claridad. Me refrescaba la certeza, que todo estaba previsto. Al suelo se dirigieron mis sueños, seguidos por lo digno. El sonido de mi voz decidió no seguir ordenes de mi cabeza. Es que el sentimiento en mi vence la ciencia. Un reloj se quedó sin cuerda, el mío. Ahí pensé cuantos caminos te podría enseñar. Pero arqueaste tus cejas y miraste hacia la nada. Tanta indiferencia y ni mi primer capa conoces.